La Reforma del 94 intentó cambiar la presión del presidente a las provincias vía Adelantos del Tesoro Nacional, y estableció en el 75.2 que las remisiones a las provincias deberían asegurarse mediante la automaticidad, en la futura ley de coparticipación. Esto, claro, no se produjo (y es imposible que se produzca sin que provincias -con acuerdo de sus legislaturas- resignen fondos a favor de otras provincias). Y la automaticidad, tampoco.
Y las presiones siguen, y el presidencialismo, bien gracias.
aca los
decretos 450, 451 y 452/2016.